Morena no es propiedad de nadie

Morena no es propiedad de nadie

17 de septiembre de 2026 | Por DS

Despejar

Morena no es propiedad de nadie

Misael Tamayo Núñez

 

Beatriz Mojica no necesita convencer a los guerrerenses de que es el perfil idóneo para coordinar los trabajos de la Cuarta Transformación en el estado. Porque fue la gente la que le dio el triunfo en las encuestas que, digan lo que digan, sí se realizaron.

Como lo dijo Ivan Hernández, el proceso fue limpio y apegado a lo que se planteó en el inicio, de lo cual se les dio a todos la explicación técnica necesaria y suficiente.

Además, si hubiera alguna duda, la presidenta del partido, Ariadna Montiel, convocó a los inconformes a hacer incluso una auditoría del proceso para descartar dudas.

Y en todo caso, la aspirante que ganó el segundo lugar, Esthela Damián, debiera ser la más interesada en reventar a Beatriz, porque en automático sería ella la ganadora. En cambio, ella también ha aceptado los resultados, lo mismo que el tercer lugar, Javier Saldaña, e Iván Hernández Dias, que se fue al quinto sitio.

No se sabe qué lugar ocupó Rubén Cayetano García en la medición, pero definitivamente ni siquiera es de los cinco punteros. Abelina López Rodríguez, por su parte, está en el cuarto lugar.

Por lo tanto, se les pide que tentan un poco de cordura y reconozcan que no gozan de la simpatía de la mayoría de los militantes y simpatizantes de Morena. Tendrán sus adeptos, como todos, pero son insuficientes para ganar una gubernatura; porque aunque se diga que la elección de 2027 será de mero trámite, el candidato también cuenta y es obvio que la oposición deseaba de Morena un candidato débil.

No en balde los priístas apuntalaron la candidatura de Esthela Damián, porque para ellos era garantía de ingresar al partido y pelear cargos. Nos preguntamos qué estarían diciendo Abelina y Cayetano si la ganadora hubierse sido la ex consejera jurídica, de quien se vendió el cuento que era la candidata de la presidenta Sheinbaum.

Para amarrar datos, pondré de ejemplo los resultados de agosto de la encuestadora favorita del equipo de Esthela Damián Peralta. Demoscopia – La Jornada ubicó el 21 de agosto de 2025 a Félix Salgado Macedonio en primero lugar de entre los varones, con 46.5 de preferencia electoral. En segundo figura el diputado Pablo Amílcar con 10.2 por ciento (nótese que la diferencia es de casi 5 a 1). Le sigue Marcial Rodríguez Saldaña con 4.3; Jacinto González Varona con 3.6 y al último Rubén Cayetano con 1.5.

El ex diputado marquelino tuvo todo un año para remontar su baja popularidad, pero para enero de este año, siempre según Demoscopia, había subido apenas 3 décimas de punto, para un total de 1.8 por ciento de intención de voto. Para esa fecha, ya figuraba Iván Hernández, delegado de programas sociales, en segundo lugar con 18.4 por ciento, por encima de Pablo Amílcar Sandoval. Y al final, aún a Ivan Hernández lo desplazó el rector Javier Saldaña Almazán, de modo que si el género en Guerrero hubiera sido para varón, habría sido el catedrático el elegido, para despecho de los puros morenistas.

Ahora mal, Abelina y Cayetano son los únicos dos morenistas que no aceptaron el resultado de las encuestas de Morena, así como el PT, cuyo dirigente, Victoriano Wences Real, ha dejado abierta la opción de competir solos. Que así sea. Las encuestas muestran al Partido del Trabajo con un escaso 3 por ciento de preferencia electoral, a veces incluso por debajo del PAN. De ir solo, corre el riesgo de perder el registro, como le sucedió a los panistas en Coahuila.

Pero Wences es astuto, porque como ya lo hizo en 2021 y 2024, romperá la alianza local, pero no la federal, y con el voto de las diputaciones federales puede asegurar el lugar del PT en el tablero político, que se traduce en varios millones de pesos en prerrogativas.

Bueno sería que le tomaran la palabra y se realizara una nueva encuesta, ahora entre Beatriz Mojica y él, o incluso su mujer, la diputada local Leticia Mosso, para ver si como ronca, duerme.

Volviendo al tema, la encuesta no es el problema, insisto. Si, como dice Ivan Hernández, todos conocieron los resultados de primera mano, así como la metodología de los sondeos, y si además se tuvo una encuesta espejo, entonces el problema no son los números. El problema es la cerrazón política de quienes se dicen obradoristas de cepa, aunque vengan de otros partidos, y que por lo mismo creen tener la patente de corso en las decisiones, o ser los únicos con derecho a ser los candidatos a cargos de elección popular, pasando por encima de la voluntad popular.

El problema es también de quienes perdieron el piso y creen que sus errores en el ejercicio del poder lo taparán asumiéndose como obradoristas, aunque en los hechos no lo sean, como si eso borrara sus fallas y excesos.

Su nombre lo dice todo: Movimiento de Regeneración Nacional. El partido guinda nació como un movimiento al interior del PRD, con López Obrador como líder.

Luego tras su segunda derrota en 2012, AMLO impulsó el registro de Morena como partido político, pero sin dejar de ser un movimiento. ¿Qué significa eso? Que está abierto a la participación de todas y todos los mexicanos, sea desde la militancia real, sea desde la simpatía. Y todo se refleja en el voto en urnas. Porque las elecciones se ganan con votos de los ciudadanos, contantes y sonantes, no con likes en redes sociales, ni con aplaudidores de escritorio, ni con declaraciones tronantes, tampoco identificándose como amigos de AMLO como si fuera un pase automático.

Porque si cada partido compitiera sólo con su voto duro, todos nos quedarían a deber, incluido Morena, aunque ahora haya conseguido 12 millones de militantes y sea, dicen, el segundo partido más grande del mundo.

Ahora bien, en ese inter, los demás partidos redujeron su membresía y eso es la causa del crecimiento de Morena. Es decir, la actual situación de los partidos políticos en México refleja que hubo una migración masiva de militantes hacia el partido guinda, sobre todo del PRD, pero también del PRI y del PAN. Gente de la base que dejó de respaldar a sus partidos y buscó opciones, y eso pesa más que la adhesión de figuras políticas de alto nivel que se han sumado al movimiento. Pero los de exclusivo pedigree morenista, como lo hicieron los jefes revolucionarios del PRI, quieren que les haga justicia la Revolución con cargos públicos. Es decir, buscan fama y lana, aunque lo nieguen y se digan nobles e impolutos.