Entonces el rey mandó, y
trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a
Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre. Daniel
6:16.
Daniel tenía un cargo
elevado. La hueste acusadora de ángeles malos soliviantó la envidia y los celos
de los gobernadores y príncipes… Esos agentes de Satanás trataron de hacer de
su fidelidad a Dios la causa de su destrucción…
El rey no estaba al tanto de
la sutil maquinación preparada contra Daniel. Con pleno conocimiento del
decreto del rey, Daniel aún se inclina delante de Dios, “abiertas las
ventanas”. Considera la oración a Dios de tan gran importancia que preferiría
sacrificar su vida antes que abandonarla.—Testimonies for the Church 1:295,
296.
Dios no impidió a los
enemigos de Daniel que le echasen al foso de los leones. Permitió que hasta
allí cumpliesen su propósito los malos ángeles y los hombres impíos; pero lo
hizo para recalcar tanto más la liberación de su siervo y para que la derrota
de los enemigos de la verdad y de la justicia fuese más completa… Mediante el
valor de un solo hombre que prefirió seguir la justicia antes que las
conveniencias, Satanás iba a quedar derrotado y el nombre de Dios iba a ser
ensalzado y honrado.
Temprano por la mañana
siguiente, el rey Darío se dirigió apresuradamente al foso, “llamó a voces a
Daniel con voz triste; y… dijo… Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo,
a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?”
La voz del profeta contestó:
“Oh rey, para siempre vive. El Dios mío envió su ángel, el cual cerró la boca
de los leones, para que no me hiciesen mal…”.
En el foso de los leones
Daniel fue el mismo que cuando actuaba delante del rey como presidente de los
ministros de estado y como profeta del Altísimo. Un hombre cuyo corazón se
apoya en Dios será en la hora de su prueba el mismo que en la prosperidad,
cuando sobre él resplandece la luz y el favor de Dios y de los hombres… El
poder que está cerca para librar del mal físico o de la angustia está también
cerca para salvar del mal mayor, para hacer posible que el siervo de Dios
mantenga su integridad en todas las circunstancias y triunfe por la gracia
divina. La Historia de Profetas y Reyes, 399, 400.*Estudios bíblicos