Despejar
El obradorismo no es patente de corso
Misael Tamayo Núñez
Ante la inconformidad generalizada en el proceso de designación de coordinaciones estatales de Morena, la dirigencia nacional del partido determinó hacer públicos los resultados de los sondeos.
Esto sucederá una vez que concluya el anuncio de los 17 coordinadores estatales en igual número de estados que renovarán sus gubernaturas.
Se aplaude esta decisión anunciada por la dirigente nacional, Ariadna Montiel Reyes, porque de alguna manera se le debe poner fin a la reyerta y la matraca que traen los inconformes con los resultados, sabiendo que no les favorecieron.
Como en el caso de Guerrero, hablan de imposiciones, de corrupción y cosas peores, pero no dicen nada acerca de los números que les mostraron en la reunión previa al anuncio de que la ganadoría había sido la senadora morenista Beatriz Mojica Morga.
¿En qué posición quedó cada uno? ¿Qué lugar les dio el pueblo de Guerrero? ¿Cómo argumentan que la encuesta fue amañada?
Trasciende que durante la reunión previa se incorformaron abiertamente el diputado federal Rubén Cayetano; la ex secretaria de Salud, Aidé Ibárez; el ex alcalde de Acapulco, Alberto López Rosas, básicamente.
El ex rector de la UAGro guardó silencio, y hasta metió paz ante la discusión, pero una vez en Guerrero cambió de discurso y dijo haber ganado la encuesta entre los varones, por encima de Pablo Amílcar e Ivan Hernández Díaz.
Entonces, si un ex priísta de viejo cuño se impuso a morenistas fundadores, y nadie dice algo, ¿porqué dudar que la senadora morenista Beatriz Mojica Morga es una advenediza y, aunque haya ganado la encuesta, no merece que el pueblol a tome en cuenta?
Porque como dijo la presidenta Claudia Sheinbaum, es un tema personal, no tanto del partido. Morena no tiene problemas con su proceso interno. Y tan es así, que la promesa es que las encuestas se darán a conocer para que no haya lugar a dudas.
“Las daremos a conocer detalladamente, una por una”, afirmó Montiel Reyes en su conferencia semanal en la sede nacional del partido, donde también advirtió que no ha habido diferencias de resultado entre los ejercicios. Es decir, todo en orden.
Pero eso seguramente no callará a quienes ya abrieron la boca para acusar corrupción y favoritismos. Y aunque uno a uno de los aspirantes más representativos ya han ido sumando sus esfuerzos al proyecto de Morena encabezado por Beatriz Mojica Morga, siempre habrá voces discordantes.
Me refiero a Rubén Cayetano García, un personaje que se ha construido a sí mismos como lo “más parecido” Andrés López Obrador. Es decir, casi casi un clon de AMLO.
Pero el ex presidente decía que los morenistas no peleaban cargos, sino que estaban ahí por un proyecto de nación. Y, paradógicamente, los que ahora gritan y patalean es precisamente lo que quieren: la coordinación estatal del partido porque eso significa un pase para la candidatura a gobernaodr de Guerrero. O sea, que la pugna es por cargos, no por proyectos. Y por eso Rubén Cayetano está pidiendo que se repita el proceso desde la encuesta. Seguramente quiere quedar en ridículo una vez más.
Lo peor es que hay gente que les cree su supuesta pureza política, social y económica. Se cree la gente que el aludido no tiene cola que le pisen. Que no tiene fantasmas bajo el tapete. Pero basta rascarle un poco para saber qué exactamente es lo que se esconde detrás de esa mascarada construida a la sombra de AMLO, no sólo en el ámbito partidista, sino también en el ámbito personal y familiar.
Como dijo Citlalli Hernández, no todo el obradorista es honesto. Y no todo el no haya comenzado con AMLO es deshonesto. Al contrario, ¿qué decir de Rocha Moya, en Sinaloa? ¿De Adan Augusto López en Tabasco? ¿De Ricardo Monreal, en Ciudad de México y Zacatecas? Todos son obradoristas y, sin embargo, han traicionado al movimiento de manera abierta o soterrada, con sus intrigas palaciegas o con sus actos.
Y al final del día, si la coordinación dependía de una encuesta, entonces es la gente la que decide. Y en democracia contra la decisón del pueblo no hay ley. ¿O qué no alegan que “con el pueblo todo, y sin el pueblo, nada”? Lo repiten una y otra vez como pericos, pero en realidad desprecian al pueblo.
Los que se han ido sumando a Morena como movimiento de regeneración nacional, están obligados a adoptar los postulados del partido, sí o sí. Y están sujetos a las mismas reglas que los fundadores del partido guinda, sí o sí.
Ahora alegan que se tiene que elegir entre el morenista y el obradorismo. Si así es, entonces que vayan y formen el partido obradorista, pero ya sin Andrés Manuel López Obrador de por medio. Así veremos realmente de qué están hechos y si la gente los sigue. Les pasará como a aquel partido que simuló ser cardenista (Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional), para embaucar a la gente e impedir el auge del PRD. Esos falsos cardenistas fueron los que sumieron al país en conflictos agrarios, porque se dedicaron a invadir terrenos.
Es una lástima que la competencia interna de Morena se haya convertido en un concurso. Ahora pelean cosas como: ¿Quién es más obradorista? ¿Quién es fundador? ¿Quién llegó primero? ¿Quién hizo zumbar la matraca más recio? ¿Quién se retrató con AMLO?
Aguas con esto, porque hoy por hoy, decir que se es obradorista piensan que equivale a decir: soy honesto y soy el mejor. Como si la traición no viniera de la misma familia.
El obradorismo no es una contraseña, una patente de corso, un pase automático al poder. Todo poder dimana del pueblo, y en este proceso -quieran o no- se consulta al pueblo. Entonces, que los inconcoformes se peleen con el pueblo.