DESPEJAR
Morena entra al proceso electoral en el limbo
MISAEL TAMAYO NÚÑEZ
Oficialmente, el periodo electoral federal que culminará con las elecciones de junio de 2027 inició ayer 10 de septiembre de 2026.
La organización de la renovación de las 500 diputaciones federales para renovar la Cámara de Diputados correrá a cargo del Instituto Nacional Electoral.
Las estadísticas muestran que Morena arrasaría en la mayorá de los 300 distritos que se elijen en las urnas, pues los 200 restantes se nombran por listas de los partidos políticos. Entre los distritos de mayoría relativa nos tocan 8 en Guerrero, además de los perfiles plurinominales que puedan entrar en el listado de cada partido político: Morena, PRI, Verde, PT, MC, PAN y los partidos emergentes, como SOMOS.
Pero eso no significa que no habrá competencia. Los distritos federales se pelearán palmo a palmo. A partir de ayer la la oposición se mantendrá vigilante, atenta de la presidenta, gobernadores y alcaldes, porque buscarán ganar en un choque por alcance, no rebasando por la derecha. Y no porque no quieran, sino porque no pueden. En este momento el voto mayoritario favorece a la alianza obradorista, que tiene la responsabilidad de mantenerse unida. Que no le pase lo de 2021, cuando cedieron importantes distritos, sobre todo de la Ciudad de México, y perdieron la mayoría en la Cámara de Diputados.
Si eso sucede, será un desastre, porque entonces la oposición seguirá con la narrativa de que el obradorismo sí puede ser vencido en México, como ya sucedió con la izquierda en países como Bolivia, Perú, Chile, Ecuador y Colombia.
De hecho ya comenzaron a acusar al Instituto Nacional Electoral (INE) para influir en el electorado a favor de Morena y en cada queja solicitarán medidas cautelares y el cierre temporal o definitivo de la Conferencia del Pueblo.
Ellos que decían que “el INE no se toca”, ahora reniegan de esa estructura que ellos mismos crearon y que, en su momento, se negaron a su reestructuración.
Panistas, priístas, emecistas y los perredistas ahora metidos en SOMOS, haciendo alianza con lo más crudo de la extrema derecha, no aceptarán su derrota, sino que desde ahora comenzarán a vender la idea de que no hay piso parejo en el proceso.
Eso lo dijeron también en Guerrero y lo harán en otros estados: que no hay reglas claras, que el árbitro está vendido, que no hay piso parejo, que la contienda será desigual, una elección de Estado, etcétera, etcétera.
Es decir, dirán que pueden ganar las elecciones, pero el Estado roba los votos, altera los números, corrompe a los funcionarios electorales, compra los votos con los programas de apoyo social y mantiene amenazada a la oposición con los cárteles de la droga.
Para eso usarán granjas de bots, como las del Caso Cerimedo, aliado de Milei en Argentina y un peón de la derecha estadounidense en toda Latinoamérica, que afortunadamente ya está preso por cargos de intento de asesinato en contra de su esposa.
Pero eso no significa que los EU buscarán otro peón, o muchos otros, para reventar a la izquierda mexicana desde entro, con el apoyo de los trásnfugas del obradorismo, que los hay y los habrá, porque la traición siempre viene de adentro.
De hecho, recordemos que en 2021 se acusó al entonces senador Ricardo Monreal de operar a favor del PRI y del PAN en la Ciudad de México, dándoles la pauta para reiniciar la recuperación de su poder perdido en las elecciones legislativas de ese año, cuando AMLO se quedó sin mayoría calificada en el Congreso de la Unión.
El gobierno del norte no quiere que en México se tenga un gobierno comprometido con el pueblo, sino que están acostumbrados a que los presidentes mexicanos sean gerentes de ellos, como Fox, Calderón y Peña Nieto, tal como si fuéramos una empresa. Y hasta ha habido mandatarios que trabajaron para la CIA, imponiendo la doctrina Monroe a sangre y fuego en nuestro territorio.
Por esto y por muchas razones más, la dirigencia nacional de Morena debe apostarle a la unidad en todo el país, pero sobre todo en los estados que renovarán sus gubernaturas, con la meta de retener los estados que ya gobierna y avanzar en los que aún están en manos de la oposición.
Lamentablemente parece que están haciendo lo contrario, aplazando más allá de lo prudente la definición de las coordinaciones estatales, y dando pie a que se hable ya de imposiciones y opacidad en las encuestas.
Es ya 11 de septiembre y seguimos en espera de que se defina la coordinación en Guerrero. Los dos procesos ya están en proceso: el local y el federal, y Morena está en el limbo, perdiendo tiempo valioso para la restauración de la unidad.
Porque aunque los aspirantes digan que le levantarán la mano a quien resulte ganador, en la base social ya hay heridas que no sanarán fácilmente, sino que se requerirá de que tanto el partido como el que resulte coordinador o coordinadora haga una intensa labor de reconciliación. Urge, pues, que Morena tome una decisión.