Él dijo: No te desampararé,
ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi
ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre. Hebreos 13:5, 6.
Debemos pelear cada día y
cada hora la buena batalla de la fe. Encontraréis muchas pruebas, pero si las
soportáis pacientemente, os refinarán y purificarán, ennoblecerán y elevarán
espiritualmente… Están por sobrevenir dificultades muy grandes al mundo, y los
instrumentos de Satanás están agitando intensamente los poderes infernales para
que produzcan sufrimiento, desastre y ruina. Su obra consiste en acarrear toda
la desdicha posible sobre los seres humanos. La tierra es el escenario de su
acción, pero es mantenido bajo control. No puede ir más lejos de lo que el
Señor le permite.Religión y creencias
¡Oh, cuán bondadoso es
nuestro Señor! “No te desampararé, ni te dejaré”. Hebreos 13:5. “He aquí que en
las palmas de las manos te tengo esculpida”. Isaías 49:16. “No os dejaré
huérfanos”. Juan 14:18. El que pide, recibirá el Espíritu Santo. Pensemos que
Dios está más dispuesto a darnos el Espíritu Santo, que los padres a conceder
buenas dádivas a sus hijos. Entonces, alegrémonos y gocémonos. No miremos el
trabajo infernal de los poderes de las tinieblas hasta que fallen la esperanza
y el ánimo Jesús vive, y debemos dejar que nuestra fe penetre la oscuridad…
repose en la luz y se regocije en la luz del Sol de Justicia. Jesús vive para
interceder por nosotros. Mientras las tinieblas se cierran sobre el mundo, nuestra
vida está segura únicamente cuando se oculta con Cristo en Dios. ¡Precioso
Salvador! Solamente en él deben concentrarse nuestras esperanzas de vida
eterna. Entonces hablaremos de la fe, de la esperanza, del valor, y
difundiremos luz por todas partes. Cristo dijo: “Vosotros sois la luz del
mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Así alumbre
vuestra luz… para que… glorifique a vuestro Padre”. Mateo 5:14-16.—Carta 133,
1894.