DESPEJAR
Primero el movimiento, después los cargos
MISAEL TAMAYO NÚÑEZ
Andrea Chávez es la primera aspirante a una coordinación estatal que no fue favorecida en las encuestas, que aceptó continuar trabajando para el movimiento obradorista desde la coordinación municipal de Juárez, Chihuahua.
En esa entidad, las encuestas favorecieron a Cruz Pérez Cuéllar. Y aunque se decía que Andrea se saldría de Morena para presentar su candidatura por el Partido del Trabajo, ella siempre dijo que la presidenta Claudia Sheinbaum tenía en la senadora chihuahuense y su equipo a una guerrera de a pie más. Es decir, sin más ambiciones que poner su capital político al servicio del movimiento obradorista en el país, en cualquier trinchera que le corresponda, para llegar hasta los últimos rincones del país, cosa que por cierto no se ha logrado, principalmente en los municipios.
Y así se cumple la máxima que ayer dio la presidenta Sheinbaum en su conferencia mañanera, cuando le pidieron su opinión acerca de los aspirantes que aún insisten en ser tomados en cuenta, aunque perdieron la encuesta; o como el caso del senador Félix Salgado, quie quiere ser tomado en cuenta en una encuesta espejo.
En el caso de Félix, según mi apreciación personal, su interés no es boicotear el proceso interno de Morena, como se afirma, sino taparle la boca a los que dicen que son los mejores perfiles pero que, como él mismo señaló, “no los conocen ni en su casa”, modismo para referirse a que se trata de personajes que no alcanzaron el respaldo del pueblo, porque aunque sus publicaciones en redes sociales tengan muchos likes, estos no se reflejaron en la calle, con la gente que no forma parte de sus círculos políticos, que son los que realmente acuden a las urnas a votar.
Y todavía estos perdedores se llenan la boca diciendo que no quieren premios de consolación, premios que seguramente nadie les está ofreciendo, porque además las coordinaciones distritales federales, locales y las municipales que aún faltan por definir, tendrán el mismo método de designación: la encuesta primordialmente.
Con excepciones, como parece que fue lo que se aplicó en el caso de Andrea Chávez, también puede haber coordinaciones por consenso. Es decir, que todos los implicados estén de acuerdo, como fue el caso de la coordinación de Nayarit, donde los aspirantes morenistas estuvieron de acuerdo en que se designara a la propuesta del Partido Verde Ecologista de México.
Esto habla bien de los involucrados en ambos casos. Andrea bien pudo haber caído en la ilusión de lanzar su candidatura fuera de Morena, tan sólo arropada por uno de los partidos menos democráticos de México, que ha tenido a su mismo dirigente nacional desde su fundación, en 1990. Estamos hablando de que Alberto Anaya cumplirá el 8 de diciembre próximo 36 años al frente del Partido del Trabajo, como un cargo vitalicio, esquema que se repite en los estados, por cierto, donde los dirigentes han convertido al partido rojinegro en una empresa familiar.
Sí así hubiera sido, Andrea habría contribuido a la permanencia del PAN en Chihuahua, dividiendo el voto morenista, e impidiendo que el obradorismo llegue a esa entidad fronteriza, donde al panismo ha hecho de las suyas, con pactos indecibles con las agencias de Estados Unidos, violando la Constitución Mexicana.
La joven senadora entendió lo que el ex presidente Andrés Manuel López Obrador siempre ha dicho: que se pelea por un proyecto de nación, no por cargos, cosa que los aludidos perdedores de Guerrero invocan pero a su manera, sin entender realmente la profundidad de este principio del obradorismo.
Respecto de los desencantados, Sheinbaum sostuvo que el principal aliado de cualquier proyecto político debe ser la ciudadanía y consideró que, ante la ausencia de una elección directa para definir candidaturas, las encuestas representan una herramienta confiable para conocer la opinión de la población.
Reiteró: “Las ambiciones personales no deben ser motivo de disputa”, y destacó la importancia de recurrir a mecanismos que permitan conocer las preferencias de la gente, cumpliendo así el otro adagio del obradorismo de: “Con el pueblo, todo; sin el pueblo, nada”.
Bien por Andrea Chávez. En su juventud y corta vida política, ha demostrado mayor madurez que los que ya echaron canas en este oficio. Sus detractores se mofaron por lo que dijeron fue un pequeño premio de consolación, pero las consecuencias de su decisión serán grandes en una entidad que es la corona del panismo en México, y donde el obradorismo no ha podido penetrar, como en Guanajuato y Querétaro.
Con todos los grupos políticos unidos, otro gallo va a cantar en Chihuahua y en todos los estados donde la oposición aún gobierna.
En Nuevo León, por ejemplo, donde los morenistas tampoco están conformes con la designación de Clara Luz Flores por segunda ocasión en la coordinación estatal, y donde Tatiana Clouthier -la hija del panista Manuel Clouthier- ha anunciado la puesta en marcha de un movimiento para el rescate del obradorismo en la Sultana del Norte, con la idea de que Nuevo León no merece ser entregado, Morena puede irse despidiendo de cualquer posibilidad de triunfo frente a un fortalecico MC y el resurgimiento del PRI.
Parece que Tatiana Clouthier, quien se fue al tercer lugar en las encuestas, no ha entendido que primero se conquista el poder y después se comparte, sea quien sea al que le toque hacerlo, porque no estamos hablando de proyectos personales, sino de proyectos generales. Además, los neoleoneses no olvidan su origen panista y su origen en Sinaloa. En su celo territorial, los regios llaman “chirigüillos” a los que llegan de fuera. Y eso es Tatiana para ellos: una “chirigüilla”.
Árdua tarea tienen las dirigentes nacionales de Morena, sobre todo en Guerrero, donde parece que se toparán con piedra en el caso del ex diputado federal Rubén Cayetano García, quien anunció que ya le llamó Citlalli, a quien le dijo que no habrá marcha atrás en su exigencia de que Morena reponga el proceso interno para la coordinación estatal. ¿Qué tal?