DESPEJAR
Cuentas mochas de la oposición
MISAEL TAMAYO NÚÑEZ
La oposición en México y en la mayoría de los estados de la República hacen cuentas mochas. Piensan que uniéndose en un “gran” bloque opositor podrán ganar la mayoría en las elecciones legislativas de 2027, y pavimentar el camino para recuperar la presidencia de la República en 2030.
Y coloco la palabra “gran” entre comillas porque en realidad se trata de la suma de los enanos. Los expartidazos han perdido tanta militancia y tanto territorio que son hasta tiernos en sus intenciones de derrocar al que ahora llaman el partido “oficialista”, exactamente lo que antes eran ellos.
Hacen cuentas mochas, repito. Piensan que la preferencia por Morena ha disminuido en el país, y es cierto. En política no todo permanece. Si alguno sabe de esto, son precisamente los dirigentes del PRI, PAN y MC (antes Convergencia).
Pero antes que ver la paja en el ojo ajeno, deben revisar la viga en el propio. La pobreza que se refleja en sus propias encuestas prefigura un escenario muy adverso, particularmente para PAN y PRI. Y ni como ayudarles.
Simplemente su caballadas están flacas, sus huestes diezmadas. Por ejemplo, en Guerrero, el PRI fue protagonista de una de las desbandadas más vergonzosas, cuando en manada se le sumaron a la exconsejera Esthela Damián Peralta. Y no sólo se le sumaron, sino que hasta le dirigieron su campaña interna por la coordinación estatal del partido, haciendo “changuitos” para que la chilpancingueña que ha vivido 30 años en la Ciudad de México les hiciera le milagro de insertarse en el partido “oficialista”, porque saben que se hicieron chiquitos y se les acabaro las opciones.
Como no lo lograron, están escondidos. No los vimos en la reunión con la coordinadora morenista, Beatriz Mojica Morga. Y los que asistieron, dicen que fueron engañados para levantarle la mano a la senadora con licencia. Ahí debieron estar, por ejemplo, Cuauhtémoc Salgado Romero, los Apreza, Marco Leyva, y los Flores Majul de Taxco de Alarcón, entre otros que estuvieron maniobrando tras bambalinas.
Ahora los tricolores tendrán que decidir para dónde jalan. Si se quedan como parte del equipo de Esthela Damián -que lo dudo- o buscan un nuevo derrotero. Al fin que ya el dirigente estatal del partido, Alejandro Bravo Abarca, les dijo que pueden volver a casa, como hijos pródigos.
Es obvio que los priístas no se sumarán de gratis a un proyecto de Morena. Iban por la coordinación guinda, como la antesala para la candidatura al gobierno de Guerrero, donde hay dinero, cargos ejecutivos y un opción real de comenzar de nuevo. Trascendió incluso que ya se habían repartido los cargos de un eventual gabinete, dejando a los morenistas la tarea de buscar votos en diputaciones locales y ayuntamientos.
Lo que es más, recordemos que ex líderes del PRI en la zona Centro del estado, salieron a dejar algo bien claro: que estaban apoyando a Esthela Damián, como persona cercana a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, pero no a Morena. Por lo tanto, si Esthela no resultaba ser la coordinadora morenista, ellos buscarían otro camino.
Bueno, lo más claro es lo más decente. No estaban ahí engañando a nadie. Mal haya los que se la creyeron.
En el plano nacional, las cosas igual de complicadas para la otrora poderosa oposición. El pronóstico es que incluso Movimiento Ciudadano se alzaría como la segunda fuerza política del país en los próximos comicios, desplazando al Partido Acción Nacional.
Si el PRI se salva de perder el registro, ya será ganancia para Alito y sus muchachos. Sin embargo, como dijo José José: “Pero lo dudo”.
Veamos los números: sondeos de Ejercicios de las consultoras Enkoll y Buendía & Márquez, dan por sentado que el margen de votación para Morena en sus mediciones de septiembre del 2026 oscila entre el 35 y el 41 por ciento. Por su parte, el PAN alcanza su mejor registro con el 12 por ciento, lo mismo que Movimiento Ciudadano, mientras que el mejor desempeño del PRI marca un máximo del 9 por ciento.
Asmismo, el Partido Verde, aliado de Morena, registra entre el 3 y el 5 por ciento de aceptación, y el PT 2 por ciento.
Desglosemos: el pasado 2 de septiembre, Enkoll publicó una encuesta en la cual concluye que el 41 por ciento de los ciudadanos votaría por Morena en la contienda por la Cámara de Diputados de la Federación. Sobre una participación estimada de 52 millones de personas, ese porcentaje favorable a Morena representaría 21 millones de votos. ¿Qué tal?
De este universo de empadronados, el PAN captaría el 12 por ciento; MC sumaría el mismo porcentaje y el PRI tendría un 8 por ciento de respaldo popular. En total, la oposición en su conjunto tendría el 32 por ciento.
Pero si Movimiento Ciudadano se va por la libre, para tratar de ganarle el segundo lugar como fuerza política en el país a Acción Nacional, la oposición PAN-PRI se quedaría sólo con el 20 por ciento.
Entonces, juntos el PAN y PRI sumarían poco más de 10 millones de votos y por separado Movimiento Ciudadano tendría poco más de seis millones de sufragios.
En cuanto a los aliados del obradorismo, el Partido Verde registra un 3 por ciento de preferencia, y le alcanzaría para 1 millón y medio de votos. Y con el 2 por ciento el Partido del Trabajo apenas sumaría 1 millón de votos.
Así las cosas, PT y PVEM estarían en riesgo de perder su registro si participaran separados de la coalición que en el proceso electoral anterior encabezó Morena. No en balde andan tan solícitos.