DESPEJAR
Morena Guerrero: la verdadera guerra apenas comienza.
MISAEL TAMAYO NÚÑEZ
Si la pugna por la coordinación estatal de Morena desató la furia de las tribus internas y el debate no termina, esperemos a ver la guerra por las coordinaciones municipales, sobre todo, porque es donde se mueve el dinero.
Los ayuntamientos son cada tres años la manzana de la discordia entre tirios y troyanos. Y fue peor desde que se aceptó la reelección.
El espectáculo será en todos los partidos, pero como Morena es ahora el partido mayoritario, los opositores a duras penas completarán sus listas para ayuntamientos y diputaciones locales y federales. No en balde el dirigente estatal del PRI, Alejandro Bravo Abarca, está pidiendo que regresen los que se fueron a Morena en el proceso interno, y que se quedaron como el chinito, ‘nomás milando’, porque su abonada aspirante no logró desbancar a Beatriz Mojica Morga.
Curiosamente Esthela Damián no retornó a la Ciudad de México, sino que se mantiene activa en Guerrero, aparentemente. Por lo menos el que fue su equipo de campaña sigue boletinando sus mensajes, utilizando fotografías de sus recorridos, en los que expresa su opinión acerca de asuntos relevantes.
Trasciende que busca algo en Acapulco, a donde se avencindó en mayo pasado. Pero da el caso que por lo menos para el proceso municipal no califica, ya que no cumple el año ininterrumpido de residencia en el puerto, lo cual es un requisito asentado en la convocatoria.
Lo más seguro es que busque una diputación local, “manque sea” plurinominal, que para eso sí le alcanza. De ahí que ella y su equipo estén pidiendo que aprovechando la salida de Jacinto González Varona de la dirigencia estatal de Morena, no se elija un interino, sino que la dirigencia nacional mande a Guerrero a un delegado imparcial y con capacidad de convocatoria que dirija el proceso interno.
A los esthelos les preocupa la conexión que se mantiene entre felixistas y nuñistas, y de estos con el equipo de Beatriz Mojica, que a la vez podría reforzarse con una alianza local con el PRD, partido que ya abrió la puerta para un pacto de izquierda para Guerrero, en la que también cabría el Partido del Trabajo.
Y el delegado actual, Irugami Perea Cruz, tampoco les conviene porque ha sido de los primeros en reconocer los resultados de la encuesta interna que favorecieron a Beatriz Mojica, pese a que se consideraba que lo mandaron para ayudar a Esthela Damián Peralta.
Al contrario, Irugami se mantuvo -tal como ellas piden- muy neutral y desde un inicio trabajó de la mano con el comité estatal del partido, haciendo reuniones regionales en busca de la unidad.
El resultado es un trabajo excelente, pues salvo el costachiquense Rubén Cayetano García, quien sigue empeñado en registrarse como candidato de Morena y así lo ha anunciado, el resto de los aspirantes ha optado por respetar la elección de Beatriz Mojica como coordinadora.
Luego entonces, lo que los de “Esthelado” resienten es que Jacinto González fue muy puntual desde que se anunció la participación de Esthela Damián en el proceso interno. Dijo que aunque fue coordinadora de la campaña de la presidenta Sheinbaum, ni siquiera se dignó a venir a Guerrero y sólo se le conocía de lejos y de oídas.
Además, Jacinto dijo que los más contentos con esa decisión eran los priístas de Guerrero, quienes la esperaban como agua de mayo para meterse por la puerta grande al partido guinda.
Realmente los nuñistas fueron muy congruentes, porque del otro lado Ivan Hernández hizo constantes llamados para que Morena no fuera infiltrado por priístas “frescos”, que no sucediera con el partido guinda lo que le pasó al PRD en Guerrero, que terminó carcomido por un dinosario priísta y caciquil, que sometió a todas las tribus a su voluntad, y que dejó el partido cuando ya no hubo nada que repartirse, buscando ingresar a Morena en grupo.
Pero fue precisamente Jacinto González, con su carácter de chamaco despreocupado, el que dijo que no aceptarían a Ángel Aguirre. Y aunque después tuvo que remendar sus declaraciones diciendo que el partido estaba abierto para todos, era claro que no lo sería para el ex gobernador.
En este proceso se repite el pacto entre felixistas y nuñistas que les ha sido tan prolífico desde 2021. Este pacto será tripartita, incluyendo a Beatriz Mojica y su grupo, de cara a la renovación de la gubernatura.
Quedarían fuera pululando los cayetanos, los esthelos y otras pequeñas tribus que aún no terminan de formarse como grupos políticos al interior de Morena, así como agregados del aguirrismo que, ya sin jefe, buscaron cada quien un nuevo derrotero.
Sin embargo, la pugna por los municipios y diputaciones puede quebrar la unidad ya pactada, a menos que el partido sea dirigido no por alguien de fuera, no por alguien enviado, sino por alguien comprometido con la unidad morenista en Guerrero. E Iván Hernández cumple ese requisito, pues además de que conoce la entidad, es fundador del partido y heredero del nuñismo.