DESPEJAR
Wences se aferra a su propio carril.
MISAEL TAMAYO NÚÑEZ
Victoriano Wences se está haciendo el interesante. Mientras su partido, el PT, negocia a nivel nacional encuestas de sus “corcholatas” contra los de Morena en por lo menos 4 estados (sin incluir Guerrero, por cierto), el comisionado rojinegro aún está en la postura de ir solos en la elección local.
Es decir, sin Morena y ahora también sin el Partido Verde, que ya afianzó su alianza con los guindas, en lugar de caer en el juego de Wences, como sucedió en 2021.
En este momento está abierto el registro para aspirantes a coordinadores municipales. Y la convocatoria, me informan, no es sólo para morenistas, sino también para los aliados del Verde y del PT, pues mientras no se deslinden de manera contundente, sigue adelante la misma estrategia de selección interna, tal y como sucedió en el caso de los coordinadores estatales.
Y aquí la pregunta es ¿cómo entonces funcionarían las coaliciones en el caso de ayuntamientos? Es sencillo. Eso es algo que ya se ha venido haciendo no sólo en la alianza obradorista, sino también en alianzas de la oposición. Lo que importa es el siglado; es decir, que si un municipio está apartado para PT o Verde, pero no cuentan con aspirantes con perfil ganador, sino que es un morenista el que gana la encuesta, entonces éste es registrado como petista o verde ecologista, según el caso.
Esto significa que los partidos se repartirán el territorio, con base en lo que ya tiene cada quien, suponemos, pero podrán intercambiar perfiles, sean de hombre o mujer, conforme lo dicten las encuestas, y con lo cual también se dará cumplimiento a la voluntad popular.
Pero el reparto de los territorios no será total, ayuntamiento y candidato, sino que todos deben ser medidos en encuestas y demostrar competitividad y popularidad. De otro modo no tendría caso ir en alianza, si cada quien va a poner a quien más le convenga, sólo porque así se estilaba antes y sin tomar en cuenta la voluntad del electorado.
Esto es precisamente lo que no quiere Wences. Siempre ha empujado por su propio carril. En 2021, recordemos, se salió de la alianza de última hora y arrastró con él al Verde. Los morenistas tuvieron que resolver el problema buscando candidatos y candidatas de última hora.
Los petistas también tuvieron que navegar solos, en lugar de ir montados en una alianza ganadora. Muchos se inconformaron porque Wences sólo los mandó a perder, pero al mismo tiempo aprovechó los votos que los derrotaron llevaron a las urnas y que se tradujeron en jugosas prerrogativas para él, por un lado, así como mantener la diputación plurinominal para su mujer, Leticia Mosso, quien ya lleva 3 periodos en esa posición, aprovechando que los legisladores locales pueden reelegirse hasta por 12 años.
Afortunadamente eso terminará y en la elección de 2027 será la última en que alcaldes, diputados locales y federales puedan reelegirse. Para 2030 eso ya estará prohibido por ley y forzosamente tendrá que haber oxigenación de los espacios de poder y movilidad en los partidos.
La toma de decisiones unipersonaless es el problema de los partidos enanos, como el PT, el Verde. El primero depende de Wences y su familia; el segundo de un grupo local muy reducido que se va rolando las pluris locales y federales.
Es también el problema de Movimiento Ciudadano, que esperemos Héctor Astudillo le dé al partido naranja otra cara, y que no siga como una franquicia familiar, donde no cabían más que los miembros del círculo rojo del dirigente estatal.
Nada tan dañino para la democracia que este tipo de partidos, que simulan apertura pero en realidad son negocios particulares. Incluso el PAN, que a nivel nacional presume de una fina organización, aquí es igualmente un reducto de dos o tres grupos entre los que, incluso, ha habido crímenes por la disputa del poder partidista.
Wences, ex perredista, ha perdido la oportunidad de darle al Partido del Trabajo otro destino. Pero, al contrario, se reserva el derecho de admisión y, ahora también, el derecho de coalición.
Sólo que ahora los números para el Partido del Trabajo están bastante bajos, y aunque se dedique a atraer a morenistas desencantados, los rojinegros corren el riesgo de perder su registro, si no sacan más del 3 por ciento de la votación general, como se exige por ley.
Pero apostemos a que Wences ya tiene todo previsto y piensa que le bastará que se mantenga la alianza en diputaciones federales, para poder engañar al pueblo y decirle que sí son obradoristas, cuatroteístas, claudistas, y que, por lo tanto, son más de lo mismo pero más barato, aunque suene a comercial.
Eso le funcionó en 2021, pero olvidan que ese año iban en alianza con el Verde. Hoy, en cambio irán solos. Entonces, veremos de qué cuero sale más correa.