Que nuestros hijos sean como
plantas crecidas en su juventud; nuestras hijas como las esquinas labradas a
manera de las de un palacio. Salmos 144:12.
“En los hijos confiados a su
cuidado, toda madre tiene un santo ministerio que ha recibido de Dios. ‘Toma a
este hijo, a esta hija,’ le dice; ‘edúcamelo; fórmale un carácter pulido,
labrado para el edificio del templo, para que pueda figurar para siempre en las
mansiones del Señor.’”—El Ministerio de Curación, 355.Estudios Bíblicos
“El hogar debe ser para los
niños el sitio más atrayente del mundo, y la presencia de la madre en él debe
ser su mayor atractivo…. Por medio de suave disciplina, de palabras y actos
cariñosos, las madres pueden conquistar sus corazones.”—Ibid. 367.
“Hay un Dios en lo alto y la
luz y gloria de su trono iluminan a la madre fiel que procura educar a sus
hijos para que resistan a la influencia del mal. No hay obra que se pueda
comparar en importancia con la suya. La madre no tiene, a semejanza del
artista, alguna hermosa figura que pintar en un lienzo, ni como el escultor,
que cincelarla en mármol. Tampoco tiene, como el escritor, algún pensamiento
noble que encarnar en poderosas palabras, ni que expresar, como el músico,
algún hermoso sentimiento en melodías. Su tarea consiste, con la ayuda de Dios,
en desarrollar la imagen divina en un alma humana.”—Ibid. 356.