Misael Tamayo Núñez
La encuestadora SRC (Statistical Research Corporation), una de las que venía presentando a Beatriz Mojica Morga como puntera en los sondeos, a lo largo de varios meses, incurrió en la misma falta que Demoscopia.
Este 31 de agosto, SRC anunció que Esthela Damián Peralta encabeza las preferencias electorales con 25.6 por ciento, mientras que coloca a Beatriz Mojcia con 23.1 y en tercer lugar a Javier Saldaña Almazan con 22.8.
Hasta ahí todo correcto. Estaríamos frente a una ganadora indiscutible y un empate técnico entre el segundo y tercer lugar.
Pero el problema comienza cuando revisamos el tracking del mes pasado, 28 de julio, cuando SRC colocó a Beatriz Mojica Morga como puntera en este proceso interno, con 32.5 por ciento de votos potenciales.
Abelina López estaba el 28 de julio en segundo sitio, con 15.2 por ciento y el petista Victoriano Wences con 11.5.
Esto implica que hace un mes, Esthela Damián ocupaba el cuarto sitio, con apenas 8.5 de preferencia electoral, tan sólo por encima de Jacinto González Varona, que registró 6.2 por ciento. Y Rubén Cayetano en el sexto lugar con 5.1
Para obtener su resultado de agosto, SRC tuvo que bajar a Beatriz Mojica de 32.5 por ciento a 23.1; es decir, que en lugar de subir en el último mes, la senadora con licencia bajó 9.5 puntos, mientras que Esthela Damián se fue desde el cuarto lugar al primero, con un aumento de 17.1 puntos porcentuales.
Abelina López también fue bajada del segundo al quinto lugar, de 15.2 a 6.0, marcando un decrecimiento de 9.2 puntos.
En cambio, Javier Saldaña saltó al tercer lugar con 22.8 por ciento de votos, cuando en julio ni siquiera aparecía en el sondeo de SRC.
Estadísticamente hablando esto es imposible. Lo que se nota es que las encuestas son cuchareadas en el escritorio para vender la idea de que Esthela Damián creció descomunalmente, mientras sus contrincantes bajaron.
Ya hasta podemos decir que los de Esthelado pusieron de moda el verbo “cucharear”, pues en mayo fue Demoscopia, luego El Heraldo que revivió al partido Nueva Alianza en su sondeo, obviamente retomando una imagen de hace años, y otra encuesta que sumaba más de 100 puntos. Es decir, que ni siquiera revisaron sus porcentajes.
El “cuchareo” identificará históricamente este proceso interno de Morena en Guerrero y muy probablemente en todo México, pues las empresas a que nos referimos tienen alcance nacional. De pronto, lo que debe ser un instrumento confiable de medición de las preferencias electorales, se torna en un factor más de incertidumbre.
Cucharear sería el acto de revolver el contenido de una olla o cazuela con la cuchara. Uno y otro bando se quejan de que las encuestas están cuchareadas, que los sondeos no corresponden a la realidad, que los resultados están maquillados para dar la falsa impresión de que uno de los aspirantes encabeza las preferencias.
Pero el diablo está en los detalles y siempre queda al descubierto la maniobra y el origen de la misma. Todo va dirigido a descalificar a una candidata, Beatriz Mojica, imponiendo la narrativa de “yegua que alcanza, gana”, y motivando a los votantes para que entiendan que la candidata de la presidenta Sheinbaum se llevará el triunfo y es por el que deben votar.
Todo esto es burdo y corriente. Incluso ayer estuvieron difundiendo la especie de que el proceso interno de Morena fue suspendido, y que la decisión final la daría la mismísima Claudia Sheinbaum Pardo.
También han estado divulgando que a Beatriz Mojica ya le avisaron que no ganó la encuesta y que la senadora con licencia amenazó con dejar el partido.
Lo que los Esthelos están haciendo es desmoralizar a cualquiera que participe de buena fe en esta justa interna, pero también desprestigan al partido y a la misma presidnenta de la República.
Incluso la propia Esthela Damián jugó con fuego cuando retomó la encuesta de El Heraldo para afirmar que por el margen de error del sondeo, sin duda estaba por encima de Beatriz Mojica. Y es que todo estudio estadístico tiene un margen de error +-; es decir, lo mismo puede ser más, que menos.
Y en efecto, los que saben de estos asuntos manifiestan que si se toma como promedio un margen de error de 3 por ciento, de acuerdo con la metodología declarada por las propias casas encuestadoras, ese margen aplica para todos, no sólo para uno de los aspirantes. Y, por lo tanto, la distancia entre ellos se mantiene.
Hay un viejo adagio popular que dice: “Aguadores y lecheros, del agua hacen su dinero”, pues la producción del lechero corrupto se multiplicaba como de milagro, mientras el que vendía agua también se enriquecía. No hacían falta vacas. En este caso, no hacen falta votos, basta con alterar los resultados de una encuesta para ganar un proceso interno, dicen.
Lo sentimos por las encuestadoras que están cayendo en este juego, porque a la larga se desprestigian a sí mismas, como Demoscopia - La Jornada, que tenía fama de ser un buen punto de referencia, pero que hoy en Guerrero no deja de ser la empresa pagada por el hijo del finado Luis Walton Aburto para favorecer a Esthela, luego del error voluntario de mayo pasado.
Tarde o temprano la gente se entera si hubo o no una total inoperancia de las encuestadoras; válidas si se trató de errores humanos, pero repudiables si se hicieron con un propósito avieso, como se observa en Guerrero.