Y Jehová te dé entendimiento
y prudencia, para que cuando gobiernes a Israel, guardes la ley de Jehová tu
Dios. 1 Crónicas 22:12.
Al adquirir la sabiduría de
los babilonios, Daniel y sus compañeros tuvieron mucho más éxito que los demás
estudiantes; pero su saber no les llegó por casualidad… Se relacionaron con la
Fuente de toda sabiduría, e hicieron del conocimiento de Dios el fundamento de
su educación. Con fe, oraron por sabiduría y vivieron de acuerdo con sus
oraciones. Se colocaron donde Dios podía bendecirlos. Evitaron lo que habría
debilitado sus facultades, y aprovecharon toda oportunidad para familiarizarse
con todos los ramos del saber. Siguieron las reglas de la vida que no podían
menos que darles fuerza intelectual. Procuraron adquirir conocimiento con un
propósito: el de poder honrar a Dios… A fin de destacarse como representantes
de la religión verdadera en medio de las
falsas religiones del paganismo,
necesitaban tener un intelecto claro y perfeccionar un carácter cristiano. Y
Dios mismo fue su Maestro. Orando constantemente, estudiando concienzudamente y
manteniéndose en relación con el Invisible, anduvieron con Dios como lo hizo
Enoc.Descubrir Nuevas Lecturas
En cualquier ramo de
trabajo, el verdadero éxito no es resultado de la casualidad ni del destino. Es
el desarrollo de las providencias de Dios, la recompensa de la fe y de la
discreción, de la virtud y de la perseverancia. Las bellas cualidades mentales
y un tono moral elevado no son resultado de la casualidad. Dios da las
oportunidades; el éxito depende del uso que se haga de ellas.
Su gracia nos es dada para
obrar en nosotros el querer y el hacer, nunca para reemplazar nuestro esfuerzo.
Así como el Señor cooperó con Daniel y sus compañeros, cooperará con todos los
que se esfuercen por hacer su voluntad. Mediante el impartimiento de su
espíritu fortalecerá todo propósito fiel, toda resolución noble. Los que anden
en la senda de la obediencia encontrarán muchos obstáculos. Pueden ligarlos al
mundo influencias poderosas y sutiles; pero el Señor puede inutilizar todo
agente que obre para derrotar a sus escogidos; en su fuerza pueden ellos vencer
toda tentación y toda dificultad. La Historia de Profetas y Reyes, 356, 357.*